Razones para hacer donaciones a museos

Razones para hacer donaciones a museos

Hemos recibido una donación para la Biblioteca y Centro Cultural Prof. Violeta Shinya de nuestro Museo Histórico Provincial Guillermo Enrique Hudson,  muy valiosa, no solo en términos económicos, culturales y hudsonianos. Es una de las obras más ilustradas y una lectura recomendada para empezar a conocer al gaucho y a Hudson.

La donación fue realizada por Clarisa Ines Fernandez (el libro pertenecía a su abuela Edel) y Raul Garcia Torres. Se trata de “La Tierra Purpúrea”, realizada por el Ministerio de Instrucción Publica y P. Social, y pertenece a una Colección de autores de la literatura universal (Volumen XII), publicada en Montevideo en 1965, basada en una edición hermana de Santiago Rueda. Lo que demuestra la importancia de esta obra en el Uruguay.

 

 

 

 

 

Esto nos alienta a incrementar nuestra biblioteca con otras joyas bibliográficas e invitar a los hudsonianos y al público a ayudarnos a alcanzar este objetivo que nos permitirá difundir con mayor precisión la obra de nuestro naturalista.

Sobre la Clarisa y su abuela Edel

En tiernas palabras Clarisa nos cuenta sobre el hallazgo:

“El libro de Hudson “La tierra purpúrea” estaba entre los tantos libros que traje de la casa de mi abuela Edel. Ella falleció en el 2020. Fue quien me introdujo en la literatura con libros de A.J. Cronin, un escritor inglés de quien era fanática, y de quien me volví fanática yo también.

Pero Cronin no era el único, había también novelas de suspenso, thrillers y psicológicas, aunque el podio se la llevaban las románticas, y si eran históricas, mejor. Cada vez que pasaba por una librería de usados preguntaba por libros de Cronin, porque siempre había algún título nuevo que ella no conocía y me encantaba hacer ese descubrimiento: se le iluminaban los ojos cuando se los llevaba de regalo. Aunque ella ya no está, sigo preguntando en cada librería de usados a ver si consigo uno nuevo, quizá a modo de homenaje, como para contárselo en sueños.

 Ir a la casa de la abuela Edel a “revisar” la biblioteca era un hábito hermoso, de esos que vienen con aromas y sabores, porque siempre había flores arriba de la mesa –jazmines, en diciembre- matecito y algo rico para comer. Gracias a mi abuela descubrí la lectura en la playa debajo de la sombrilla, mientras todos y todas tomaban sol. También por ella me enamoré de personajes emblemáticos: hombres con trajes rotos, niños que sobreviven a las guerras y mujeres valientes. Ese tesoro lo llevo conmigo y me gusta pensar que me va a trascender. Por eso, cuando encontramos el tesoro de Hudson entre sus cosas y llegó al Museo fue para mí un destino trazado de antemano: sentí que ese “trascender” me excedía a mí y se extendía a toda una comunidad, a un legado histórico. Le agradezco enormemente al Museo por recibir este libro, valorarlo, cuidarlo y conservarlo porque es parte de una historia compartida que guarda la obra de un gran maestro, pero también la de muchas vidas que han sido parte de su lectura, disfrute y aprendizaje.”

Muchas gracias a @clarisa_i.f  y a @garciatorresluthier
@museohudsobpba